ANECDOTAS, IMPRESIONES Y SENSACIONES PROVOCADAS POR EXPERIENCIAS, PERSONAJES Y LUGARES
martes, 5 de abril de 2022
Calentando motores
martes, 8 de junio de 2021
Mis nuevas relaciones
Durante la pandemia he experimentado unas cuantas relaciones que os quiero comentar. La primera la comencé porque fue la primera que apareció, y así como llegó, se fue casi sin darme cuenta. Empezamos bien y aunque fue muy corta, yo puse todo de mi parte para que fuese lo mejor posible. Sin embargo terminó abruptamente, y el fin de nuestra relación me llegó a través de un mensaje de Whasapp.
domingo, 21 de marzo de 2021
De niña a mujer
viernes, 19 de febrero de 2021
Si los ojos hablasen
domingo, 7 de febrero de 2021
Despegando
Vivo en Barajas, un lugar bastante desconocido incluso para los habitantes de Madrid. Muchos se sorprenden cuando les digo que forma parte de uno de los barrios de Madrid capital.
Lógicamente
la gente lo asocia con el aeropuerto y muchos se imaginan un lugar lúgubre
donde estamos continuamente invadidos por los ruidos de los aviones, sin embargo,
no es para nada así. Es cierto que desde mi casa se puede ver la torre de
control e incluso los aviones, pero nunca sobrevuelan el barrio ni se escuchan
los aterrizajes. Lo que sí que se oye, si hay el suficiente silencio, es el
despegue de los aviones.
Desde siempre me han fascinado los despegues, ese sonido in crescendo que para mí denota fuerza y potencia y que es la consecuencia de un fenómeno que sigue siendo totalmente inexplicable para mí, como es el que un avión con todo su peso, equipaje y personas pueda alzar el vuelo. Sí, siempre me ha gustado porque es un sonido leve pero intenso que dispara mi imaginación sobre donde ira, a quien llevará y sobre todo lo siento como la huida perfecta de tu presente hacia otros lugares donde tu realidad cambia de forma inmediata.
Nadie debe quedarse paralizado, hay que seguir adelante para pronto conseguir levantar el vuelo y sentirse entre la nubes de cualquier lugar de tu fantasía o imaginación.
viernes, 15 de enero de 2021
La vida en gris
sábado, 3 de octubre de 2020
Viaje a otra posibilidad de mi mismo
Dicen que la vida es un viaje y que debes ir
adaptándote a cada uno de los acontecimientos y obstáculos que encuentres por
el camino. Y ciertamente así es. Esta vez el viaje no es a un destino nuevo ni
a uno conocido, sino que es un viaje a una alternativa, a otra posibilidad de mí
misma. Hay una cantidad ingente de alternativas y cada una de nuestras
decisiones en la vida nos lleva a uno u otro lugar ¿y si hubiera estudiado otra
cosa? ¿y si hubiese aceptado aquel trabajo que me propusieron? ¿y si no me
hubiera arriesgado a dejar mi trabajo fijo? Esta vez, es mi vida en otro ámbito
laboral totalmente ajeno a mí: el mundo de los call center y las finanzas. Para
realizarlo he tenido que prepararme y adaptarme a un entorno nuevo, pero ¿qué
es si no eso, la esencia de viaje?
Debido
a la COVID he tenido que dar un giro temporal a mi trabajo de 360 grados. Tras
15 años trabajando en el sector turístico, es ciertamente complicado encontrar
algo en otro sector. El giro no ha sido ni elegido ni otorgado, sino únicamente
producto de las circunstancias, al ser el primer empleo en el que me seleccionaron,
entre las decenas de curriculums que envié para trabajos de lo más variado.
Durante
unos meses he sido Agente telefónico del Banco de Santander, una actividad que
jamás habría pasado por mi cabeza. Call center, finanzas, prestamos, claves,
tarjetas, cuentas, transferencias, recibos, firmas electrónicas, intereses,
comisiones y un sin fin de nuevos temas que fui incorporando a mi día a día. Las
explicaciones de las ciudades, de la cultura, de los monumentos y de nuestra idiosincrasia
fueron sustituidas por estos términos, que antes solo conocía de forma
superficial
Mi
presencia física, el movimiento y el propio viaje en sí, se ha transformado en
el trayecto invariable de casa al trabajo y del trabajo a casa. Mi asiento en
los primeros sitios del bus se ha sustituido por una silla de uno de los
puestos de un gran call center. Tampoco las paredes que rodean mi oficina,
nada tiene que ver con los variados paisajes, ciudades o monumentos que
como guía visitaba cada día.
Lo que más ha cambiado ha sido sin duda el
contacto con los clientes. He pasado de una media de una semana viajando y
compartiendo prácticamente todo el día juntos, a una corta relación telefónica.
Las interacciones que antes tenía cara a cara con cada uno de los turistas,
ahora son con clientes del banco y solo a través del teléfono. La relación con
otras personas a parte de los propios clientes, ahora es bastante escasa. De
relacionarme continuamente con proveedores, compañeros y conductores a un contacto
temporal y efímero con cientos de interlocutores que jamás volveré a oír, ni sé
quién son o serán.
Mis habilidades comerciales que antes utilizaba
para que comprasen una excursión o hicieran una actividad opcional, ahora las
uso para que contraten un préstamo o alguno de los otros productos financieros
del banco. He utilizado algunas de las cualidades o virtudes que antes usaba
como guía: el saber escuchar, la paciencia, el proporcionar información, el
gestionar las peticiones de mis clientes y el intentar ayudarles en todo lo
posible. Como guía haciendo que disfruten más del viaje, de las experiencias y
de las posibles aventuras que encontremos en el camino y como operadora
ayudando a conocer todos los entresijos de la aplicación, realizando
operaciones financieras, explicándoles porqué se ha retenido un recibo, o cómo
sacar un mejor partido de su cuenta bancaria y así una lista interminable
de operaciones bancarias.
Así que, aunque solo deseo que este trabajo sea algo temporal y que pronto pueda regresar a lo que realmente me hace
sentir viva y feliz, me consuelo pensando que con este nuevo trabajo podré
conseguir unos ingresos mínimos con los que poder seguir adelante, unos
conocimientos que nunca están de más y sobre todo saber que de una u otra forma
me he sentido útil pudiendo ayudar a alguien.
Como
puntos positivos puedo decir que ahora regreso a casa todas las noches para
dormir. Aquí tengo contrato, seguridad social, sueldo fijo, comisiones, derecho
a desempleo que se va acumulando con los meses, vacaciones pagadas, etc. Frente
a esto, cuando estoy de tour paso días, semanas y a veces incluso meses sin
volver a casa, hasta que termino los viajes. Además, como guía soy autónoma,
algo que en nuestro país es una auténtica locura. El trabajo es mucho más
inestable ya que depende totalmente de la demanda que exista y así hay periodos
en que tengo tantas solicitudes que tengo que elegir entre distintas empresas,
y otros en los que no hay absolutamente nada. Son sin dudas dos formas muy
diferentes de ver la vida. Sin embargo, no cambiaría jamás la seguridad que te
proporciona un trabajo estable con la sensación de libertad y el placer que te
produce trabajar en lo que te gusta.
miércoles, 1 de julio de 2020
Reflexiones (positivas) en tiempos de Covid-19
El confinamiento puede que no haya sido tan difícil para las personas que disfrutan de tener mucho más tiempo, de la tranquilidad, de hacer las cosas lentamente y sin embargo haya sido más difícil para aquellas que necesitan intensidad, acción y velocidad para sentirse más vivas. Como es lógico yo soy de estas últimas.
"Sólo hay dos tipos de tipos: los que buscan una vida ancha y los que aspiran a una vida larga. Los primeros se la juegan y los segundos se acartonan. Pueden ser triunfadores, pero nunca héroes como los primeros.Esta odisea está llena de aventuras y riesgos, de hoteluchos de mala muerte, de baches, polvo y arena, y de gente que sobrevive en villorrios pasmados en la galbana. Hay paisaje, paisanaje... y pasión. Pero no compasión, que es el cómodo refugio del fuerte para anestesiar la conciencia ante el dolor de los débiles. Es verdad que no hay muchos amaneceres en el Serengueti, ni curtidos machos alfa despachando leones y elefantes entre las minas del rey Salomón, ni el silbido de la mamba negra. A cambio, en cada página hay un par de historias que ponen la piel de gallina y escupen sobre los tópicos..."
También a África me fuí con Javier Aldekoa y su magnífico libro "Hijos del Nilo". Tantos meses en mi biblioteca y nunca encontraba el momento de leerlo. Sin embargo sus intrahistorias, su información y sus aventuras como periodista me han hecho viajar muy lejos.
Pero también a veces pienso que leer este tipo de libros, es todo un riesgo. Se meten tanto en tu mente, que a veces piensas en dejarlo todo y simplemente lanzarte a vivir, a experimentar por tu cuenta. Sin embargo, soy realista al mismo tiempo y no solo por las restricciones de viaje que todavía existen, sino sobre todo porque mi hija de 11 años y mi marido me necesita más que nunca. De todas formas todas estas vivencias han servido como válvula de excape y han despertado en mí otros proyectos que quién sabe, si en algún momento podrán salir adelante.
viernes, 29 de mayo de 2020
Reflexiones (negativas) en tiempos de Covid-19
lunes, 4 de mayo de 2020
Mi adicción por las postales
miércoles, 18 de marzo de 2020
Reinicio
Alguien ha pulsado el botón de reinicio. Dicen que el en 90 % de los casos un problema se soluciona reiniciando y eso es lo que está pasando.
sábado, 7 de marzo de 2020
Adicción al coronavirus
Me levanto por la mañana y casi de forma automática enciendo la tele o pongo la radio. Sé que me hace mal pero estoy viciada y no lo puedo evitar. Salgo a la calle y enseguida necesito una nueva dosis. Quiero saber qué ocurre aunque al mismo tiempo esté más que harta de una y otra vez la misma noticia. Soy una drogadicta: a veces a mitad de la noche me despierto angustiada intentando saber qué habrá pasado. Así que de nuevo vuelvo a caer y me chuto esa basura por las venas, aunque solo sé que me hace mal.
viernes, 18 de octubre de 2019
La soledad del viajero
martes, 3 de septiembre de 2019
Todo al límite
sábado, 30 de marzo de 2019
Mis tours y mi estado anímico.
Por supuesto que él no fue el único culpable, tambien lo fui yo, porque en circunstancias adversas, no fui capaz de recomponerme. La seguridad en mí misma bajó a límites preocupantes, temía en todo momento que algo saliera mal, por lo que fueran a decir, por como me evaluarían. Estaba nerviosa, empequeñecida, mi luz no brillaba para nada. Dormía fatal, pensaba demasiado. Fue agotador,al final contaba los minutos y las horas para acabar el viaje.
Hacía mucho tiempo que no me sentía así, y de hecho sigo dandóle vueltas a como llegué a ese estado anímico, y cómo no fui capaz de superarlo. Me di cuenta de cuanto dependo de las reacciones de los demás para sentirme yo misma. Si yo me siento bien, todo es tan sencillo tan fácil, tan fluido que todo va fantásticamente. Debo encontrar el modo de conseguir lo mismo independientemente de los demás. Pero es tan complicado..! Eso sí, lo que tengo claro es que seguiré luchando para superame y encontrar respuestas y sobre todo para intentar que las situaciones y las personas no me afecten tanto.





































