lunes, 22 de agosto de 2011

El día en que Adriana dejó su chupete

Hacía ya seis semanas que no volvía a casa, mes y medio sin verla, tan solo escuchándola de vez en cuando por teléfono. Sin duda ha sido la vez que más tiempo he estado separada de ella desde que nació. Pero el día que volví me dí cuenta que por primera vez desde su existencia podía prescindir totalmente de su chupete. Cuan ardua tarea ha sido intentar que lo dejase. Había probado ya practicamente todo. Cuando ya la niña había superado todos los estadios propios de su edad, el único que parecía irresoluble era el de su enganche al chupete en determinadas circunstancias: al llorar, al dormir...

Curiosamente los días anteriores a mi llegada había estado más "chupetera" que nunca, sin despegarse de él casi en todo el día. Sin embargo cuando llegué jamás volvió a echarlo en falta en ninguna circunstancia ni situación.Parece como si hubiese madurado totalmente, quizás provocado por mi ausencia o quizás porque pensó que ya no volvería y al verme ya el chupete perdió su sentido. No lo sé, lo cierto es que cuando volví me encontré con la niña más encantadore, feliz y amorosa del mundo.

Seguro que mi hija sintió mi ausencia, pero sin duda el regreso fue maravilloso y mi unión con la niña total, pero siempre recordaré como esta gran ausencia sirvió para que ella de forma voluntaria y radical dejara ese "apego" en el que tanto se apoyaba. Gracias chupete, ya cumpliste tu función.!




Ubicación:Calle de Alhaurín,Madrid,España

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